Información General de las Microfinanzas
¿Qué son las microfinanzas?
Información general sobre las Microfinanzas
Las “Microfinanzas” generalmente son definidas como servicios financieros para clientes pobres o de bajos recursos. En la práctica, el término es mayormente usado para hacer referencia a proveedores de préstamos y otros servicios relacionados, los cuales se autodenominan Instituciones Microfinancieras (IMF). Estas instituciones tienden a usar nuevos métodos (desarrollados en los últimos 30 años) para el otorgamiento de pequeños préstamos a personas sin salarios fijos, tomando poco o nada como colateral (garantías). Estos nuevos métodos incluyen préstamos en conjunto a grupos y responsables, además de requerir una cantidad fija de ahorros antes del préstamo. Estos nuevos métodos se caracterizan además por incluir el incremento gradual en el monto de los préstamos; así como una garantía implícita de acceso directo a futuros préstamos en caso el préstamo actual sea cancelado a tiempo y en su totalidad.
De manera más general, las microfinanzas constituyen un “movimiento” que prevé un mundo en el cual las personas de bajos recursos tengan un constante acceso a una amplia variedad de servicios financieros de calidad, de manera que puedan financiar sus actividades productivas, construir y desarrollar sus activos, estabilizar su nivel de consumo y protegerse contra posibles riesgos asociados a su actividad productiva. Por ello, estos servicios no se refieren únicamente al crédito, sino también incluyen ahorros, seguros y transferencias de dinero.
VIDEO: Observe la presentación del fundador de MicroRate sobre las Microfinanzas (Presentación en la Universidad de Toronto-2010, solo en Inglés)
Microfinanzas vs. Microcrédito
El Microcrédito hace referencia un préstamo pequeño, otorgado a personas que no cuentan con un salario fijo y con poco o nada como colateral (garantías), y que es otorgado por una institución legalmente registrada. En la actualidad, los créditos que son otorgados a consumidores asalariados y que se basan en su nivel de credibilidad, generalmente no están incluidos en la definición de microcrédito, aunque ello quizá pueda variar con el tiempo.
Por el contrario, “Microfinanzas” incluye el microcrédito, ahorros, seguros, transferencias de dinero, y otros servicios financieros enfocados hacia personas pobres o de bajos recursos.
Clientela de las Microfinanzas
Generalmente los clientes en microfinanzas son personas en condiciones de pobreza o de bajos recursos, quienes no tienen acceso a instituciones financieras formales. Estas personas se caracterizan por ser autoempleados, lo que quiere decir que mantienen un negocio de familia, constituyendo las llamas “microempresas”. Este tipo de negocios incluyen pequeñas tiendas, venta ambulatoria, así como la provisión de diversos servicios. Asimismo, en áreas rurales, los microempresarios tienen actividades que generan un pequeño ingreso, tales como el procesamiento de alimentos e intercambio de diferentes productos, aunque las actividades principales se relacionan a la agricultura o ganadería.
Aunque las estadísticas acerca del nivel de pobreza de los clientes es muy limitada, esta poca información sugiere que la mayoría de clientes bordean la línea de pobreza. Dadas estas circunstancias, los jefes de familia ubicados en el 10% de la población más pobre (que incluye indigentes), no son clientes tradicionales de microcréditos, ya que no poseen un flujo de efectivo que les permita repagar un préstamo. Así, las microfinanzas suelen atender a los clientes que se ubican en los niveles más altos por debajo de la línea de pobreza; es decir, los menos pobres. Una característica adicional es el alto grado de clientes mujeres que son atendidas, lo que resulta ser un factor típico de las microfinanzas.
En la última década, pocas IMF han logrado desarrollar una variedad de servicios que satisfaga las necesidades de los clientes, incluyendo pensionistas y trabajadores asalariados. Sin embargo, es muy poco lo que se sabe acerca de clientes potenciales, dado que el número de jefes de familia sin acceso a servicios financieros continúa siendo enorme. Así, todavía es amplio el potencial de mercado desatendido, a pesar de que ya se observa fuerte competencia entre IMF.
La mayoría de prestatarios que poseen una microempresa, no cuentan con un salario fijo, ya que se dedican a actividades informales, las cuales generan ingresos variables. Por ello, los microcréditos usualmente no se otorgan para financiar el inicio de una microempresa. De hecho, estudios aislados muestran que sólo la mitad o menos de la mitad de los préstamos son destinados para temas relacionados al negocio o microempresa; mientras que el resto se destina a una serie de necesidades del jefe de familia, que incluye el consumo y, en mayor cantidad, los pagos por educación, gastos médicos o de salud y/o eventos familiares.
Instituciones Microfinancieras
La mayoría de las IMF tuvieron sus inicios como organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro (ONG), Cajas Rurales u otro tipo de cooperativas financieras, o Bancos Nacionales de Desarrollo y Ahorro. Hoy, un número creciente de estas se han transformado en instituciones con fines de lucro, muchas veces como respuesta a los requisitos indispensables exigidos para obtener una licencia por parte de las autoridades bancarias, de manera que puedan ofrecer además los servicios de ahorro. Las IMF con fines de lucro se pueden agrupar en Instituciones Financieras no Bancarias (IFNB), bancos comerciales especializados en microfinanzas o en departamentos de finanzas de algún banco que presta diferente tipos de servicio.
Además del microcrédito, algunas IMF brindan servicios no financieros, tales como asesoría y capacitación en desarrollo empresarial o servicios de salud.
El impacto de las microfinanzas
El impacto del microcrédito ha sido estudiado más que el impacto de otras formas de microfinanzas. De hecho, este resulta ser un recurso altamente valorado por los jefes de familia, al proveer una gama amplia de beneficios, que incluyen el aumento de sus ingresos a largo plazo así como la estabilidad en sus niveles de consumo.
Por otro lado, la pobreza se encuentra definida por una característia primordial: la inestabilidad e irregularidad de los ingresos. Es por ello que el acceso al crédito alivia las necesidades en épocas de dificultad o escasez de recursos; por ejemplo, un crédito hace más llevadera una enfermedad (especialmente cuando quién la padece es el jefe de familia), robos o desastres naturales. Así, las personas de escasos recursos ven en el crédito la posibilidad de obtener mediante el, cierto tipo de bienes que generarán mayor bienestar y seguridad para el futuro (típicamente activos como tierras o terrenos, maquinaria, entre otros). Además, cuando el jefe de familia resulta ser una mujer, esta tiende a observar importantes incrementos en su nivel de desarrollo económico.
Si bien el sector de las microfinanzas ha venido siendo un objeto de investigación, los estudios empíricos sobre la repercusión de los créditos resultan difíciles de llevar a cabo, además de ser costosos y presentar problemas en la metodología utilizada. A pesar de ello, diversos estudios de impacto crediticio revelan que en efecto, el microcrédito genera grandes beneficios, lo que es reforzado por la fuerte convicción de los prestatarios, quienes sienten mejoras en su calidad de vida. Al mismo tiempo, mantienen la puntualidad en el pago de sus créditos, ya que son conscientes de que el acceso al microcrédito podría ser, en última instancia, su única oportunidad para generar ingresos.
Otros servicios financieros microfinancieros como ahorros, seguros y transferencias de dinero se han desarrollado más recientemente, por lo cual no hay muchos estudios empíricos acerca del impacto que estos generan. No obstante, la constante demanda de los clientes muestra que estos servicios son valorados. De hecho, aquellas IMF que ofrecen servicios de ahorro voluntario, generalmente atraen muchos más ahorristas que prestatarios.
Tasas de interés del microcrédito
Existe mucha preocupación acerca de las altas tasas de interés cobradas en el sector de las microfinanzas, que resultan ser mucho mayores en comparación a las del sector bancario, que atiende a personas de mayor capacidad adquisitiva. El origen de esta contradicción radica en el costo administrativo y operativo que se genera para otorgar pequeños montos de crédito, que resulta ser mucho más alto (en términos de porcentaje), que el costo asociado a préstamos grandes. De hecho, el mayor análisis que requiere un préstamo pequeño implica mayor tiempo para su desembolso. Así por ejemplo, lleva menos tiempo desembolsar un préstamo de US$100,000.00 que desembolsa mil préstamos de $100.00.
Pero no sólo el monto de los préstamos encarecen el microcrédito. Además del tamaño del préstamo, otros factores hacen que los microcréditos sean más caros. Así, las decisiones para el otorgamiento de un crédito a un prestatario que no posee un ingreso fijo o un colateral no pueden ser tomadas con base en reportes crediticios o del buró de créditos, ya que estos clientes por lo general, son informales y no han tenido acceso al financiamiento comercial. Es por ello que estas decisiones requiere mayor atención por parte del analista de créditos para determinar el grado de riesgo de cada préstamo a otorgar. Adicionalmente, varias IMF operan en áreas remotas o de baja densidad poblacional, volvendo más costosos los préstamos; ello explica porqué los bancos comerciales no atienden en áreas remotas. Es por ello que si una IMF busca operar de manera sostenible, se hace necesario valorizar sus préstamos a un precio mayor para de esta manera poder cubrir sus costos.
No obstante, es necesario tomar en cuenta que, si bien los factores encarecen el microcrédito legítimamente, existen también factores que pueden encarecerlo aun más y que estan asociados a procedimientos ineficientes, los cuales con el tiempo, deberían volverse eficientes, al tener mayor experiencia y operar en mercados cada vez más competidos.
Microfinanzas y Sostenibilidad
La sostenibilidad financiera es una herramienta primordial que permite lograr un mayor alcance de clientes. De hecho, si los servicios ofrecidos no son valorizados a un nivel sostenible, las IMF podrían operar por un tiempo determinado o mantener sus servicios limitados a un reducido número de clientes, o peor aún, ser dirigidas por ambiciones políticas.
Es sabido que tanto los donantes como los gobiernos no puede proveer suficientes fondos para satisfacer la inmensa demanda de las microfinanzas. Incluso, de darse el caso que existiesen suficientes recursos, estos deberían ser destinados a otros programas con mayor prioridad (educación, salud, etc.) y que constantemente necesitan ser subsidiados, a diferencia de las microfinanzas, que sí pueden alcanzar la sostenibilidad. De hecho, en la actualidad se observan casos de cómo las IMF rentables tienen mayor potencial para atraer recursos no subsidiados, y de esta manera financiar su expansión. Inclusive, las experiencias observadas por MicroRate, sugieren que los prestatarios están más dispuestos a pagar los créditos a IMF que operan sin subsidios, ya que sienten mayor seguridad acerca de la continuidad de la institución en el mercado para, de esta manera, obtener préstamos futuros.
El dilema entre alcanzar la viabilidad financiera y atender a la población más pobre es mucho menos grave de lo usualmente se piensa. De hecho, los resultados muestran que una serie de IMF han podido ofrecer servicios microfinancieros de alta calidad a personas de escasos recursos y a la vez cubrir los costos que genera esta operación, siendo viables financieramente.
En promedio, las IMF resultan ser más rentables que los bancos comerciales, aunque ello no indica necesariamente que las microfinanzas son de por sí más rentables que los bancos comerciales. La diferencia probablemente se debe a que las microfinanzas son todavía una industria poco madura en la mayoría de los países en los que operan, donde todavía no se observan reducciones significativas en la rentabilidad. Sin embargo, si se les compara mediante el retorno sobre patrimonio, las IMF resultan ser menos rentables que los bancos, usualmente porque las primeras no muestran elevado apalancamiento, como si es el caso de los bancos. De hecho, las IMF financian sus activos en mayor proporción con su propio capital (y no tanto mediante los depósitos recibidos). Aun así, las microfinanzas bien administradas han demostrado ser suficientemente rentables como para integrarse al sector financiero.
Ahorros
Los ahorros comúnmente son llamados “la mitad olvidada de las microfinanzas”. De hecho, la mayoría de clientes de microfinanzas utiliza medios informales de ahorro ya que no tienen acceso a adecuados servicios formales de depósitos. De hecho, el ahorro se da mediante otras variantes, como la compra de animales o de joyería, o de tierras para la agricultura, que mas adelante pueden ser vendidos a cambio de capital. No obstante, estos métodos de ahorro son riesgosos, ya que los animales pueden enfermar, o también puede ocurrir desastres naturales que dañen las tierras. Adicionalmente, es común que, ante la falta de dinero, todo el bien o activo deba ser vendido, ya que no son muy líquidos; por ejemplo, los animales no pueden ser vendidos en partes, tampoco las tierras se pueden subdividir. Es por ello que estos clientes buscan servicios de depósitos que sean seguros y convenientes y que les permitas tener fácil acceso al financiamiento. En la práctica se observa que aquellas IMF que ofrecen buenos servicios de ahorros, usualmente atraen mucho más ahorristas que prestatarios.
Protección al cliente
Muchos gobiernos se muestran preocupados por el impacto de las excesivas tasas de interés, prácticas abusivas de préstamos, y el sobreendeudamiento de prestatarios de escasos recursos. De hecho, se observa que pocos participantes de la industria se están concentrando en la protección al cliente. Una medida típica de protección al cliente es la clara información de requisitos, reglamentos y prohibiciones relacionados a los préstamos, mecanismos para manejar reclamos o litigios y/o o educación al consumidor.
Es por ello que, incluso en países donde el abuso al consumidor no es todavía un problema, promover un estatuto de protección al cliente y buenas prácticas de manera voluntaria, puede reducir la presión de sobreregular. En efecto, ya se observa que en número creciente de IMF están adoptando estatutos o compromisos de manera individual para promover una protección al cliente efectiva y una cultura orientada al buen servicio del consumidor.
Desempeño Social de las IMF
El “Social Performance Task Force” define el desempeño social como: “la correcta traslación de la misión social de una institución a la práctica, de acuerdo con los valores sociales aceptados, que se relacionan con la atención de gran número de población pobre y excluida, la mejora y adecuación de los servicios financieros, la creación de beneficios para los clientes, y la mejora de la responsabilidad social de una IMF”.
La mayoría de IMF muestran una misión social con mayor énfasis en comparación a los objetivos financieros, o al menos con similar peso. Así, el desempeño social ayuda a la IMF y sus accionistas a enfocarse en sus objetivos sociales y a juzgar que tan bien o mal los cumplen. No obstante, los indicadores sociales no resultan fáciles de medir, además de ser poco usados, en comparación a los indicadores financieros que han sido desarrollados a lo largo del tiempo. A pesar de ello, el incremento actual en el uso de los indicadores sociales refleja que el buen desempeño financiero de una IMF no necesariamente garantiza automáticamente que los intereses de los clientes sean cubiertos adecuadamente.
Adaptado de www.microfinancegateway.org
